Un mercado es un pequeño teatro con reglas no escritas. Aprenderlas es la diferencia entre ser turista y ser cliente.
En muchos puestos no se hace fila. Al llegar, preguntas en voz alta «¿Quién es el último?». Alguien levanta la mano. Esa persona es tu referencia: cuando le toca a esa persona, vas tú a continuación.